martes, 6 de septiembre de 2016

Sobrevivendo al Erasmus #2 - It's time to begin, isn't it?

2 de septiembre de 2016 (Parte I)

Esta nueva jornada comenzó también pronto: a las 7 ya estaba en pie para ir a Karl-Franzens Universität para atender a la reunión de bienvenida al Deutschkurs. Por suerte, Karoline Marko (la encargada del curso) se molestó en hacernos la presentación tanto en inglés, como en alemán.

Como mi prueba de nivel era a las 11.20, tuve un tiempo para regresar a la residencia y relajarme un poco. Antes de entrar al examen, me pedí un Capucchino de máquina en la uni. Me sorprendió su precio (1,40 euros), pero también su sabor, ¡estaba riquísimo! Espero no volverme adicta a esos cafés porque me arruinaré si me tomo uno todos los días.

La prueba de nivel era informatizada, y se avanzaba según los niveles. Para poder pasar al bloque B1-B2, era obligatorio superar la fase A1-A2 con al menos un 80% de respuestas correctas. La primera fase no me resultó complicada de superar, pero admito que estaba un poco asustada de no alcanzar el mínimo requerido. Sin embargo, la prueba me salió bien por lo general, a pesar de que se me agotaron los 50 minutos y el sistema me sacó del examen sin poder completar el último ejercicio.

Luego Steffi nos recogió a Alba (una compi de carrera un año más peque que yo) y a mí, y fuimos junto con sus otros adoptados Jacob (de mi edad, un chico americano muy divertido y risueño que se sentía feliz porque en Austria podía comprar alcohol y pasear tranquilamente por la calle sabiendo que nadie porta una pistola) y Heymi (una chica koreana poco habladora pero muy dulce), al PROPELLER. También se nos unió una amiga suya (cuyo nombre no sé ni escribir ni pronunciar) muy graciosa y habladora que amenizó la quedada.


Allí tomamos unas cervezas y almorzamos a una hora relativamente aceptable. No os preocupéis, lo bueno de los pub-bar de Austria es que por lo general sirven comida durante todo el día hasta las 12-1 de la noche, así que no tenéis porqué temer el quedaros sin cenar si salís a hora española. El ambiente era agradable, el menú que pedí estaba muy bien en relación calidad, cantidad y precio (7.90).



Luego regresé a la residencia con Steffi con intención de arreglar el papeleo, el rollo de la suciedad, y pillar mi clave de Internet. Nada pudo solucionarse: la oficina estaba cerrada, y no había ninguna limpiadora disponible para arreglar mi desorden. Para calmar mi disgusto, fuimos al centro a dar una vuelta. Leechgasse está a 20 minutos del Innerestadt a pie, así que dimos un bonito paseo que me sirvió para despejarme. Tomamos un delicioso helado (Cookies y Penaut Chocolate), caminamos por Hauptplatz y Hakominiplatz. No me detuve demasiado a hacer fotos porque íbamos ligeras, así que otro día os traeré un reportaje de la zona.


Tuve que hacer unas compras esenciales: un pantalón corto para no morir de calor, unas sandalias, algo de sustento, y lo más necesario…

                …instrumentos y material de limpieza. 

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